Los modelos de respuesta a la intervención (RTI; también denominados multi-tiered systems of support, MTSS) buscan mejorar el rendimiento de todo el alumnado y prevenir dificultades de aprendizaje (Brown-Chidsey y Wilkinson, 2026). Están inspirados en los modelos de prevención empleados en la sanidad pública.
La literatura especializada describe una serie de componentes esenciales: (1) tres niveles de respuesta; (2) cribados universales; (3) toma de decisiones basada en datos; (4) monitorización al progreso del alumnado; y (5) la atención a la fidelidad en la implementación (Brown-Chidsey y Wilkinson, 2026; Murdoch et al., 2024).
1. Tres niveles de respuesta
Los modelos RTI estructuran la enseñanza de las habilidades como la lectura en tres niveles. El Nivel I es universal, lo recibe el 100% del alumnado y lo aplica un maestro de aula ordinaria. El Nivel II es para el alumnado en riesgo, que empieza a quedarse atrás y recibe, además, programas en grupo reducido, también por parte de un maestro de aula ordinaria.
El Nivel III está pensado para el alumnado con dificultades graves, que recibe intervenciones individualizadas por parte de los especialistas. Lo esencial es que los estudiantes vulnerables añadan al trabajo de Nivel I horas de intervención en el Nivel II o III, aumentando la intensidad de forma estructurada. Veamos un ejemplo.
2. Cribados universales
Para poder ofrecer programas adecuados para todo el alumnado, así como para detectar al alumnado en riesgo, los modelos RTI implican la administración de cribados universales. Estos se aplican varias veces durante el curso escolar y tienen un papel central en la toma de decisiones (Kovaleski et al., 2022).
Estos cribados necesitan de un gran desarrollo científico-técnico previo, que no es frecuente en castellano, donde es necesaria más investigación. ¿En qué debo fijarme para seleccionar un buen cribado? En la imagen siguiente se muestran los estándares esenciales que deben cumplir estos instrumentos (Kovaleski et al., 2022).
3. Toma de decisiones basada en datos
En los modelos RTI los datos recabados se vuelven centrales para tomar decisiones. Para decidir qué programas son más adecuados para todo el alumnado de Nivel I, qué estudiantes necesitan los Niveles II y III o quién no responde adecuadamente, el centro tiene una arquitectura de recogida de información sistemática y estructurada.
En la siguiente imagen es posible observar los datos de un cribado. Este ofrece cuatro niveles de competencia. Se trata de un instrumento real que se encuentra ahora en proceso de validación. Es posible ver cómo debe servir tanto para establecer qué se debe enseñar a todo el grupo, como para detectar al alumnado en riesgo.
4. Monitorización del progreso
Estos modelos monitorizan la respuesta de todo el alumnado y ofrecen más intensidad (más horas de trabajo y más individualización) a aquellos que no responden a las intervenciones. En la siguiente imagen es posible ver cómo, al final de curso, algunos estudiantes deben pasar al Nivel III de respuesta debido a su escaso progreso.
5. Fidelidad en la implementación
La fidelidad en la implementación es esencial para que este tipo de modelos funcionen. Dentro de la fidelidad podemos englobar la adherencia (número de sesiones aplicadas del total programas) y el rigor instruccional en la aplicación de los programas. En la siguiente imagen es posible ver un ejemplo de ambas cosas.
Según Mezzanotte (2026), estos sistemas son cada vez más frecuentes en los países de la OCDE. Estados Unidos los aplica en todos sus estados, Portugal y Nueva Zelanda los han regulado a escala nacional. Por su parte, Australia se ha comprometido a hacerlo próximamente. Reino Unido e Islandia también han adaptado sus propias versiones.
Referencias
Brown-Chidsey, R. y Wilkinson, S. (2026). Practical handbook of multi-tiered systems of support: Building integrated academic and behavioral success in schools (2.ª ed.). The Guilford Press.
Kovaleski, J. F., VanDerHeyden, A. M., Runge, T. J., Zirkel, P. A. y Shapiro, E. S. (2022). The RTI approach to evaluating learning disabilities (2.ª ed.). The Guilford Press.
Mezzanotte, C. (2026). Tiered systems of support in education: A focus on MTSS (OECD Education Working Papers, n.º 346). OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/158128c5-en
Murdoch, A., Morrison, J. Q. y Strickler, W. (2024). Process evaluation of a problem-solving approach for analyzing literacy practices within a Multi-Tiered System of Supports framework. Behavior and Social Issues, 33(1), 479–503. https://doi.org/10.1007/s42822-024-00166-5
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