Diseñar intervenciones para la enseñanza de vocabulario a través de los cuentos: seis pasos desde algunos trabajos recientes (Cipolleti et al., 2025; Hughes et al., 2026)

 La enseñanza de vocabulario a través de los cuentos es frecuente en Educación Infantil (p. ej. Silverman, 2007) y se aplica a menudo con niños con problemas en el desarrollo lingüístico (p. ej. Storkel et al., 2017). En este sentido, recientemente he podido revisar dos trabajos actuales (Cipolleti et al., 2025; Hughes et al., 2026).

Revisando ambos artículos percibí que había muchas semejanzas respecto a qué se había tenido en cuenta para el diseño de esas dos intervenciones. Partiendo de ellos, he tratado de crear un pequeño procedimiento en seis pasos que los profesionales puedan usar para diseñar sus propias intervenciones. Veámoslo.
1. Diseña una rutina semanal

Fijándonos en Cipolleti et al. (2025), lo primero que estas investigadoras describen en su programa es cómo crearon una rutina semanal que combinara la enseñanza para todos, en gran grupo, con la enseñanza en grupo reducido de aquellos niños que partían de un peor lenguaje y que, por ello, necesitaban más exposición.

2. Selecciona las palabras

Hughes et al. (2026) seleccionan palabras del nivel 2 de la taxonomía de Beck et al. (2013): transversales en el ámbito académico, pero menos frecuentes en el habla cotidiana. Seleccionan sobre todo verbos y adjetivos, argumentando que son más complejos para niños con bajo nivel lingüístico (Davies et al., 2023) de entre de 6 y 7 años.




3. Construye los cuentos

Para niños de entre 6 y 7 años, por ejemplo, Hughes et al. (2026) diseñan cuentos de 290–390 palabras que tienen una estructura sencilla y lineal (personaje, lugar, problema, emoción, idea, acción, solución, consecuencia, etc.). Cada cuento incluye un total de 4 palabras objetivo y cada una de las palabras se presenta un total de 6 veces.

4. Diseña el protocolo de instrucción

Hughes et al. (2026) comparan en su trabajo varios protocolos de instrucción. Estos protocolos los trabajan en tres bloques: prelectura, lectura y postlectura. Reproduzco ahora el protocolo de instrucción de enseñanza explícita, superior a la implícita y que no pareció beneficiarse de la incorporación de signos semánticos.


5. Planea la recuperación de las palabras

Las intervenciones de más calidad suelen planificar la recuperación de las palabras vistas en semanas anteriores, al mismo tiempo que siguen avanzando en el programa y enseñando nuevos términos (Gordon, 2020). Tanto Cipolleti et al. (2025) como Hughes et al. (2026) prestan cierto grado de atención a ello. Veamos un ejemplo.
6. Monitoriza el progreso

Los niños con dificultades en el desarrollo del lenguaje, entre otros, responden de forma variable a las intervenciones en vocabulario y pueden, por ejemplo, necesitar más exposiciones o probar otros diseños de intervención. Monitorizar frecuentemente el progreso es indispensable para ajustar la respuesta a lo que ellos necesitan.

Conclusiones

Un consejo para el diseño de intervenciones educativas: no se trata de recopilar actividades aisladas, sino de crear programas planificados y estructurados. En el caso de las intervenciones de vocabulario a través de los cuentos, estas dos investigaciones nos permiten reflexionar también acerca del diseño de los programas.

Referencias

Cipolletti, L. B., Murdoch, A., & Keelor, J. (2025). Impact of a structured shared book reading intervention on the vocabulary knowledge of preschool-age children: An exploratory study. Early Childhood Education Journal, 53(8), 3133-3147.

Hughes, L., Larralde, C., Nicoll, H., Marić, N., Burke, C., & Ebbels, S. (2026). Investigating the Effects of Adding Explicit Teaching and/or Signing to Story‐Based Vocabulary Intervention for School‐Aged Children With (Developmental) Language Disorder. International Journal of Language & Communication Disorders, 61(5), e70317.



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