Aspectos importantes para la instrucción de vocabulario

El vocabulario es una de las variables que predicen una buena comprensión lectora (Cain, Oakhill y Bryant, 2004). Las intervenciones que mejoran la comprensión lectora le otorgan un rol fundamental (Clarke et al., 2010).
Sin embargo, no todas las formas de instruir el vocabulario son igualmente efectivas. Meta-análisis clásicos (Stahl y Fairbanks,1986, se adjunta referencia abajo) y revisiones más recientes (Steele y Mills, 2011) proporcionan algunos criterios para una buena instrucción:
1. Generar un procesamiento profundo. Basado en los hallazgos de la psicología de la memoria (Craik y Tulving, 1975) respecto a los niveles de procesamiento, este criterio establece una jerarquía de operaciones que, de menos a más, suponen una mejor codificación. Es la siguiente:
-Asociar. Baja profundidad de procesamiento. Ejemplo: unir una palabra con su definición.
-Comprender. Profundidad de procesamiento media. Ejemplo: comprender una palabra en una frase.
-Generar. Alta profundidad de procesamiento. El niño construye frases en varios contextos.

Las actividades que implican generar nuevas frases con las palabras instruidas permiten una mejor codificación de dichas palabras, pues provocan un aprendizaje más activo (Stahl y Fairbanks, 1986). Este nivel, por tanto, debe ser previsto siempre en el diseño de las actividades.
2. Combinar información sobre las definiciones e información sobre el contexto. La información descontextualizada sobre las definiciones (qué significan las palabras) debe combinarse con la instrucción de las palabras en contexto (qué aportan al significado en diferentes frases).
Desde esta perspectiva y a la luz de los datos, la tradicional búsqueda de palabras en el diccionario no sería la mejor de las prácticas para la adquisición de nuevos términos, ya que aporta poca información contextual sobre las mismas y generaría un menor grado de aprendizaje.
3. Exposiciones periódicamente repetidas. Repetir periódicamente las palabras anteriormente enseñadas favorece el aprendizaje de dichos términos y es una buena estrategia, acorde a los resultados que implica la práctica distribuida en el tiempo (Ballesteros-Jiménez, 2017).
4. Añadir material visual. Especialmente en niños con dificultades de aprendizaje del lenguaje oral, la incorporación de material visual que refuerce los términos instruidos puede mejorar el aprendizaje (Mendoza, 2016).
Stahl, S. A., & Fairbanks, M. M. (1986). The effects of vocabulary instruction: A model-based meta-analysis. Review of educational research, 56(1), 72-110.

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