MÉTODO GLOBAL VS. FONOLÓGICO. ENSEÑANZA DE LA LECTURA Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Hace ya mucho tiempo que la educación no depende, por el bien de muchos, de convicciones personales. Hay datos empíricos que avalan metodologías y criterios pedagógicos en cada biblioteca, facultad, librería y, por supuesto, en esta extensa jungla de información que son las redes. Cuando Jean-Jacques Rousseau publicó su Emilio en 1762, tratado educativo que olvida cualquier límite entre filosofía y pedagogía, tenía razones de peso para obrar de esa forma, apenas había más datos empíricos que el razonamiento de cada uno para responder a la pregunta de cómo enseñar. Hoy sabemos que eso ha cambiado. Las ciencias de la educación, pese a que, como cualquiera de las ciencias  sociales, dependen mucho del contexto, nos advierten de que existe un cuerpo de conocimientos amplio, y de que ya no es adecuado decidir cómo enseñar, exclusivamente, bajo un criterio único y personal, que deje de lado la evidencia empírica.

En lo relativo a las dificultades de aprendizaje y en lo que la enseñanza de la lectura se refiere, la investigación empírica ofrece datos contrastados respecto a las metodologías que generan aprendizajes más sólidos en la lectura del lenguaje castellano. Dos métodos han sido los que han protagonizado un debate que dura ya mucho sobre las estrategias más convenientes para la enseñanza de la lectura: el método global y el método fonológico. Para los interesados pueden consultar el número 340 de la revista Investigación y Ciencia (Alegría, Carrillo y Sánchez, 2005), o el libro Dislexia en español (Jiménez et al., 2014), donde se trata ampliamente este tema. Se ofrece aquí un breve resumen de los dos métodos, datos empíricos relativos a su comparación, así como las conclusiones que de estos se derivan.

El método global

Los defensores del método global se denominan a sí mismos constructivistas, entienden que debe a enseñarse a leer de manera que el niño reconozca la palabras como un todo, sin descomponer las mismas en unidades más pequeñas, como sílabas o letras. Consideran que "los profesores hacen más difícil el aprendizaje de la lectura descomponiendo el lenguaje en unidades más pequeñas, carentes de significado" (Goodman,1986). Se trata de un sistema logográfico, que no subdivide la palabra y que se usa en países anglosajones. Además, argumenta que las diferencias entre la adquisición de la lectura y el lenguaje oral son escasas. Otro aporte muy reseñable es que sus defensores entienden que este método es más significativo para los niños, ya que manejan unidades con significado (Jiménez et al., 2014).

El método fonológico

Este método está basado en la psicología del lenguaje y entiende que el aprendizaje del lenguaje escrito se debe instruir desde el manejo de los sonidos de letras y, especialmente, sílabas en el idioma castellano, puesto que responde a los procesos cognitivos que nuestro cerebro debe realizar para reconocer las palabras escritas (Cuetos, González y de Vega, 2017). Por tanto, para la enseñanza de la lectura es necesario que el niño maneje otros elementos previos como la denominada conciencia fonológica (Defior y Serrano, 2011), no enseñándose la lectura de manera logográfica.

Discusión y datos empíricos

Pese a que, sorprendentemente, aun se sigue usando en algunos centros el método global, en los estudios realizados en idioma castellano es apabullante la superioridad que muestran los estudios basados en el método fonológico, cuando se compara con otros de índole logográfica.

En un ejemplo práctico, en un estudio realizado en Canarias (Jiménez y Guzmán, 2003) con 202 niños a los que se dividió en dos grupos (enseñanza global vs. enseñanza fonológica) se alcanzaron resultados que mostraban que los niños instruidos por el método fonológico:
  • Eran más rápidos en el reconocimiento de palabras, es decir, tenían un mejor acceso léxico
  • Leían mejor palabras poco familiares, así como pseudopalabras
  • Mostraban, a modo de resumen, mayor rapidez lectora y menos errores
El equipo de investigación "Dificultades de aprendizaje, psicolingüística y nuevas tecnologías" de la Universidad de la Laguna, que ha estado trabajando este tema durante diez años, aporta 6 razones básicas por las que el método fonológico es preferible al global en lengua castellana (Jiménez et al., 2014).
  1. La conciencia fonológica, es decir, el conocimiento y el manejo de los sonidos que componen el lenguaje (letras, sílabas), se ha demostrado como el mejor predictor del aprendizaje de la lectura en castellano, pudiendo los niños instruirse en su manejo, de manera oral, a los 4 o 5 años.
  2. La ruta fonológica de acceso a la lectura, es decir, aquella encargada de convertir las letras en sonidos, es básica para leer palabras poco familiares, siendo, además, una herramienta que nos permitirá posteriormente crear la ruta ortográfica, aquella que reconoce las palabras familiares como un todo.
  3. Para emplear correctamente la ruta fonológica es necesario que se instruya a los niños en su manejo.
  4. Se percibe una tendencia temprana a buscar relaciones entre la fonología y la ortografía en niños pequeños.
  5. Las diferencias entre el aprendizaje del lenguaje oral y el escrito están ampliamente contrastadas. Existe una predisposición biológica para el primero mientras que, el segundo, requiere una instrucción mucho más sistematizada y precisa.
  6. La psicología del lenguaje distingue entre procesos de bajo nivel (conversión grafema- fonema, reconocimiento de palabras) y de alto nivel (construcción sintática, construcción del discurso). Parece poco entendible no entrenar a nuestros alumnos en procesos que sabemos fundamentales.
Por último, en lo relativo a las dificultades de aprendizaje, resulta conveniente adjuntar una última razón. Los niños con dificultades en el aprendizaje de la lectura o dislexia parecen beneficiarse, enórmemente, de intervenciones a edades tempranas basadas en la mejora del procesamiento fonológico (Papanicolau et al., 2003).

Conclusiones

Pese a que ciertos modelos han tratado de crear versiones híbridas entre el fonológico y el global, la ciencia parece dar evidencias suficientes de que, en el caso del castellano, la enseñanza de la lectura debe de tener una importante base de carácter fonológico.

Referencias

Alegría, J., Carrillo, M., y Sánchez, E. (2005). La enseñanza de la lectura. Investigación y Ciencia340(1), 6-14.

Cuetos, F., González, J., & De Vega, M. (2017). Psicología del lenguajeMadrid: Ed. Médica-Panamericana

Defior, S., y Serrano, F. (2011). Procesos fonológicos explícitos e implícitos. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 11(1), 79-94.

Goodman, K. S. (1986). What's Whole in Whole Language? A Parent/Teacher Guide to Children's Learning. Heinemann Educational Books.

Jiménez, J. E. (2014). Dislexia en español. Madrid, España: Ediciones Pirámide

Jiménez, J. E., y Guzmán, R. (2003). The influence of code‐oriented versus meaning‐oriented approaches to reading instruction on word recognition in the Spanish language. International Journal of Psychology38(2), 65-78.

Papanicolaou, A. C., Simos, P. G., Breier, J. I., Fletcher, J. M., Foorman, B. R., Francis, D., ... & Davis, R. N. (2003). Brain mechanisms for reading in children with and without dyslexia: A review of studies of normal development and plasticity. Developmental Neuropsychology24(2-3), 593-612.

Comentarios

Nº de visitas a este Blog

SUSCRIBIRME A ESTE BLOG

Entradas populares