Revisión teórica. Algunos mitos sobre la dislexia

Dicen los expertos en metafísica que no se accede a la verdad sino a fuerza de refutar muchas mentiras. En lo relativo a la dislexia, mucho se ha avanzado desde que, a principios del siglo XX, el cirujano Hinshelwood la definiera como ceguera congénita para las palabras. Desde entonces, evidencias y medias verdades han sido compañeras inseparables en el imaginario colectivo. Y es que la dislexia, trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico recogido en el DSM-5 (2013), empieza a ver una luz de consenso al final de un largo camino . Esta dificultad de aprendizaje, cuyo principal síntoma es la dificultad en el reconocimiento automático de palabras y en la lectura fluida, presenta un déficit principal en el procesamiento fonológico (Defior y Serrano, 2011) que le impide , a grandes rasgos, procesar de forma fluida los sonidos que conforman el lenguaje, realizar la conversión-grafema fonema y, en definitiva, leer con fluidez en una escuela donde la lectura media gran parte de los aprendizajes.

No obstante, existen aun ciertas sombras en la definición de dislexia que se encuentran muy presentes en la opinión de muchas de las personas que forman nuestra sociedad, incluso de profesionales, y que es importante combatir. Tratamos aquí de desmentir algunos de los más importantes mitos.


Mito 1: La dislexia es más probable que aparezca en personas zurdas y su principal síntoma se basa en la confusión de la izquierda y la derecha 

Pese a que algunos autores como Fawcett y Nicolson (1995) han descrito problemas en la coordinación motora en niños con dislexia (lo que aun genera debate en la comunidad científica) no existen estudios que avalen que las personas zurdas tengan una mayor predisposición a presentar esta dificultad de aprendizaje, existiendo estudios que se han dedicado a desmentir con éxito esta teoría (Pennington, 1986). Además, pese a que la dislexia puede aparecer asociada a muchas dificultades visoespaciales y motoras (Artigas-Pallarés, 2000) su síntoma principal, e indispensable para su diagnóstico, se basa en las dificultades para leer, siendo las dificultades en la coordinación motora secundarias a las mismas.

Mito 2: La dislexia es un trastorno perceptivo-visual

Son muchos los terapeutas que han tratado de curar la dislexia a partir de estímulos visuales que incluían gafas con cristales tintados y demás ejercicios no basados en una sólida evidencia empírica. En su trabajo clásico (Vellutino, 1978) ya advertía que las dificultades de estos niños no se basaban en la discriminación visual de las letras, sino en el procesamiento fonológico de las mismas. La discriminación visual de estos niños es, por tanto, la adecuada. Autores españoles que han estudiado a fondo este trastorno. como Artigas-Pallarés (2000) indican que los niños con problemas perceptivo-visuales tienen dificultades que no pueden ser consideradas como dislexia. La conocida revista americana Pediatrics indica reiteradamente la irresponsabilidad de aquellos terapeutas que desarrollen intervenciones de carácter perceptivo-visual en niños con esta dificultad.

Mito 3: La dislexia es aquello que sufren las personas que confunden palabras al hablar

Mendoza (2016) indica que los problemas en los niveles morfosintácticos y semánticos del habla son propios de las dificultades en el desarrollo del lenguaje oral, pero no típicos de la dislexia, donde las dificultades atañen a la lectura. No obstante, la elevada comorbilidad entre el trastorno específico del lenguaje y la dislexia puede haber llevado a muchas personas a esta confusión.

Referencias

Artigas-Pallarés, J. (2000). Disfunción cognitiva de la la dislexia. Revista de neurollogía clinica,,
115- 24.

Defior, S., y Serrano, F. (2011). Procesos fonológicos explícitos e implícitos. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 11(1), 79-94.

De Psiquiatría, A. A. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales- DSM-5. Médica Panamericana.

Fawcett, A. J., & Nicolson, R. I. (1995). Persistent deficits in motor skill of children with dyslexia. Journal of Motor Behavior27(3), 235-240.

Mendoza, E. (2016). Trastorno específico del lenguaje (TEL). Ediciones Pirámide.

Pennington, B. F. (1986). Issues in the diagnosis and phenotype analysis of dyslexia: Implications for family studies. Genetics and learning disabilities4, 69-95.

Vellutino, F. R. (1978). Toward an understanding of dyslexia: Psychological factors in specific reading disability. Dyslexia: An appraisal of current knowledge, 61-111.

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