La monitorización del progreso. Un aspecto clave para una intervención de calidad en niños con dificultades específicas de aprendizaje

El desarrollo en las últimas décadas de estudios controlados y aleatorizados y de diversos meta-análisis de calidad nos muestra que, a día de hoy, disponemos de diversas intervenciones eficaces para el abordaje de las dificultades específicas de aprendizaje que muchos niños muestran en áreas como le lectura, las matemáticas o la escritura (Fletcher et al., 2019).


Sin embargo, se ha reportado que, incluso cuando se aplican intervenciones validadas científicamente y adecuadamente escogidas para las dificultades concretas de los niños, hay un porcentaje de estos que no responde bien a la intervención (Swanson et al., 2013). En un citado meta-análisis (Nelson, Benner y González, 2003), se muestra que estos niños con baja respuesta suelen presentar, por ejemplo, bajo CI, problemas comportamentales o baja velocidad de procesamiento.

Por ello, la monitorización y medición de cómo el niño responde a la intervención es fundamental en la práctica diaria. De lo contrario, los niños podrían pasar años recibiendo estas intervenciones sin ningún beneficio, con los problemas personales y sociales que eso puede conllevar.

Algunos instrumentos en castellano

Para ayudarnos en esta tarea, autores como Jiménez et al (2019) han desarrollado, en castellano, una serie de instrumentos que pueden ayudarnos a valorar periódicamente el progreso de los niños con dificultades específicas de aprendizaje a edades tempranas.

Se trata de los "indicadores de progreso de aprendizaje en lectura, escritura y matemáticas" (IPAL/IPAE/IPAM) y están disponibles en su reciente libro "Modelo de Respuesta a la Intervención. Un enfoque preventivo de las DEA": Me atrevo a recomendarlos porque muestran medidas de fiabilidad, validez, se aplican periódicamente y en poco tiempo, y son fáciles de administrar.

La monitorización del progreso. Fundamental para la modificación de los aspectos instruccionales

Fletcher et al (2019) indican que, en realidad, muchos de los niños que no responden a las intervenciones precisan que el profesional lleve a cabo cambios instruccionales. Entre ellos, podríamos destacar algunos como graduar mejor la dificultad disminuyendo los errores en las etapas iniciales de la intervención, estructurar más las interacciones, dar un feedback más frecuente y específico o proporcionar más oportunidades de práctica.

Referencias

Fletcher, J. M., Lyon, G. R., Fuchs, L. S., & Barnes, M. A. (2019). Learning disabilities: From identification to intervention. New York: The Guildfor Press.

Jiménez, J. E. (2019). Modelo de respuesta a la intervención. Comercial Grupo ANAYA, SA.

Nelson, J., Benner, G. J. & Gonzalez, J. (2003). Learner characteristics that influence the treatment effectiveness of early literacy interventions: A meta‐analytic review. Learning Disabilities Research & Practice, 18(4), 255-267.

Swanson, H. L., Harris, K. R., & Graham, S. (Eds.). (2013). Handbook of learning disabilities. Guilford press.

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