¿BASTA CON COMPRAR UN MÉTODO PARA INTERVENIR EN NIÑOS CON DISLEXIA?


Desde hace décadas han ido comercializándose, sucesivamente, diferentes "métodos" (entiendase aquí aquellos programas a la venta que ya dan al profesional elaboradas las actividades o los ejercicios a realizar y que señalan el orden que este debe seguir) para reducir el impacto que la dislexia tiene en el desarrollo de los niños y niñas. Más allá de la calidad de cada uno de estos métodos y los puntos positivos y negativos que cada uno de ellos pueda presentar, cabe preguntarse si esta dificultad de aprendizaje es totalmente susceptible de abordarse mediante la adquisición de un método general comprado y aplicado al pie de la letra, como si de las instrucciones de una receta se tratase, y de si es esta la mejor decisión. Para muchos profesionales es algo bastante tentador, pues resulta sencillo comprar y aplicar directamente un producto, ahorrando así bastante tiempo en el diseño, la construcción y la evaluación de la intervención. Algunos de estos métodos invitan incluso a las propias familias a aplicarlo para obtener mejoras en el desarrollo lector del niño, por lo tanto, llevan a pensar que, independientemente de la capacitación profesional de quien lo aplica, el resultado debe ser satisfactorio. Sin embargo, los meta-análisis (Galuchka et al., 2014) y las revisiones recientes por parte de autores especializados(Galuchka y Schulte-Körne, 2016; Snolwling y Hulme, 2011) parecen desaconsejar esto por diferentes razones:

1. La dificultad de la intervención debe graduarse en función de la respuesta del niño

Una de las prácticas eficaces que la investigación educativa ha puesto en relieve en las últimas décadas es la necesidad de ajustar la dificultad de la intervención a la respuesta del niño para conseguir intervenciones eficaces (Wendling y Mather, 2005). Diferentes autores han establecido que, para una óptima eficacia, se debe mantener el número de aciertos entre un 80% y un 85% por ciento antes de incrementar la dificultad de la tarea a la que se enfrentan los niños (Greenleaf, 2005; Tomlison, 2000). Galuchka y Schulte-Körne (2016) entienden que la graduación progresiva de la dificultad del trabajo metafonologico y de las habilidades de segmentación fonémica es clave en el desarrollo de la intervención. Sin embargo, muchos de los métodos comercializados no permiten graduar el desarrollo de la intervención en función de la respuesta, ya que prescriben un itinerario general que va contra este principio de eficacia.

2. Las dificultades en la lectura son heterogéneas y requieren intervenciones ajustadas al perfil lector del niño

Dentro de las dificultades en la lectura se vienen distinguiendo, ya en los últimos años, diferentes intervenciones para diferentes perfiles de dificultades. Galuchka y Schulte-Körne (2016), por ejemplo, establecen intervenciones diferenciadas para niños cuyas problemas se encuentren, o bien en la precisión, o en la fluidez lectora (ver foto) .  La elección y graduación de las intervenciones que vienen en muchos de los métodos comercializados no es sencillo que se adapten a perfil de dificultades específico de cada niño. Una intervención de calidad es preciso que haga una selección individualizada de cuáles son las actuaciones recomendadas en función de un estudio individualizado de los problemas en la lectura de un sujeto concreto. Esto no es sencillo y debe hacerse precedido de un estudio profundo de la habilidad lectora, la naturaleza de las dificultades y el conocimiento experto de los instrumentos de los que, en este momento, disponemos para valorarlas.
 3. La respuesta a la intervención debe monitorizarse de forma rigurosa para identificar perfiles de mala respuesta y para modular la instrucción.  

Julián Palazón on Twitter: "Snowling, M. J., & Hulme, C. (2011 ...Snowling y Hulme (2011) ponen de manifiesto, en su famosa revisión, que existe un subgrupo de niños con dislexia que responde escasamente a intervenciones validadas científicamente. En un citado meta-análisis (Nelson, Benner y González, 2003), se muestra que estos niños suelen presentar bajo CI, problemas comportamentales o baja velocidad de procesamiento. Es fundamental que el profesional plantee cada caso como un estudio experimental de caso único donde, al inicio de la intervención se mida la variable dependiente (aciertos en la lectura/velocidad en la lectura) para, frecuentemente, volverla a medir repetidamente en función de como, valorando así como responde  el niño ante la variable independiente (programa de intervención) y monitorizando la eficacia del programa de intervención. Es esta la única forma de ir detectando los casos de escasa respuesta.  Modificar estos casos es fundamental porque el profesional tendrá que modular la intervención, dando quizá más oportunidades de práctica, mayor feedback y un ambiente educativo más estructurado. Medir dicha respuesta requiere pericia, estudio, conocimiento de las propiedades psicométricas de las pruebas estandarizadas de lectura (coeficiente test-retest) y un alto grado de especialización que no encaja con aquellos métodos que proponen que son las propias familias las que pueden llevar a cabo con éxito la intervención.

4. El conocimiento teórico que el profesional tenga parece ser un facilitador de la eficacia de la intervención
Textualmente Galuchka et al., (2014) indican en su meta-análisis: "This suggests that solid and professional knowledge about reading disability in children and adolescents might enhance treatment efficacy" (los datos sugieren que el conocimiento sólido sobre la las dificultades en la lectura en niños y adolescentes pueden aumentar la eficacia de la intervención). Esto es, métodos generales aplicados por profesionales que conozcan en profundidad la naturaleza de las dificultades en la lectura son susceptibles de generar un buen impacto. En otras palabras, la adquisición de un método y su aplicación no debe obviar la capacitación y la alta competencia profesional para el abordaje de estas dificultades. Para intervenir con eficacia tres son los conocimientos que según Snowling y Hulme (2011) se debe poseer:
  • Conocimiento sobre la lectura y los procesos cognitivos implicados en ella
  • Conocimiento sobre los déficits específicos de niños que muestren dificultades en el aprendizaje de la lectura
  • Intervenciones eficaces
Queda esto lejos de aquellos métodos que tratan de sugerir que cualquier persona que adquiera el mismo y lo aplique puede realizar un trabajo eficaz. También de aquellos que afirman que dar respuesta a las dificultades en la lectura "es muy sencillo".

5. La mayoría de los métodos del mercado no presentan evidencia experimental

Para que un método se aplicara en niños con dificultades en el aprendizaje de la lectura y pudiéramos considerarlo una intervención basada en la evidencia debería constar con las siguientes garantías:
  • Haberse llevado a cabo con una muestra aleatorizada.
  • Contar con un grupo control.
  • Contar con una muestra suficiente.
  • Haber sido replicado por diferentes equipos de investigación.
Pulsando aquí puede verse, en abierto, el meta-análisis Galuchka et al., (2014). Los autores revisan intervenciones que cumplen dichos criterios y las muestran, junto a sus correspondientes tamaños de efecto. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los métodos comercializados no cumplen con las garantías arriba expuestas. Por tanto, corresponde al profesional juzgar si el método responde a criterios empíricos, juzgar qué aspecto de la lectura mejoran las diferentes actividades (independiente de lo que diga el autor) y descartar aquellos aspectos que considere mal construidos. 

6. Otras críticas
Sin ánimo de extendernos más, aún podrían hacerse otras críticas como:
  • La instrucción es más importante que el material con el que se trabaja. Aspectos como el conocimiento de las características de la instrucción directa (muy efectiva en el abordaje de las dificultades en la lectura) o la capacidad de dar feedback centrado en la tarea y no en el estudiante son claves para ofrecer una intervención de calidad. Una vez más, la necesidad de una alta capacitación en el profesional que aplica la intervención se hace patente.
  • Los procesos de lectura y escritura no son totalmente transferibles. Métodos con tratan la "lectoescritura" como un constructo unitario no responden a criterios científicos. Dentro de la escritura operan procesos fonológicos, ortográficos, grafomotores, procesos superiores del lenguaje y auto-regulatorios (Berninger y Amntmann, 2003). Existen perfiles enormemente heterogéneos dentro de dichas dificultades que exigen intervenciones que abarquen uno o varios de dichos componentes. La evaluación inicial debe ser precisa y partir de las dificultades del niño, ajustando el grado de dificultad a sus posibilidades y monitorizando la respuesta a la intervención.
  • Las familias pueden llevar a cabo prácticas eficaces en casa para ayudar a los niños con dificultades en el aprendizaje de la lectura (por ejemplo: lectura compartida). Para ello necesitan formación explícita y asesoramiento profesional sobre qué prácticas son eficaces. Dichas prácticas en casa pueden reducir el impacto de las dificultades pero su tamaño de efecto no parece que pueda ser sustitutode una intervención o abordaje profesional.
Conclusiones 

La adquisición de métodos generales, más allá de las incuestionables actividades interesantes o innovadoras que estos posean y que, sin duda, puedan ser de utilidad al profesional supone, en todo caso, un complemento y no debe sustituir, a la luz de la evidencia, las intervenciones que parten de un conocimiento experto, que diseñan una intervención específica para el perfil de dificultades del niño en función de lo que aporta la investigación y que monitorizan la respuesta de este a la intervención para tomar decisiones sobre la eficacia de la misma y trabajar con la máxima cientificad posible. La aplicación mecánica e irreflexiva de métodos generales por personas sin cualificación y que, además, no parte del conocimiento experto y del estudio de las dificultades del niño ni monitoriza la respuesta de este a la intervención no parece ser la respuesta de calidad que este colectivo merece. Las administraciones y asociaciones deben apostar por que estas actuaciones lleguen a los niños que las precisan. Paradigmas educativos como el de Respuesta a la Intervención (RTI), que buscan aplicar dichos principios sobre la totalidad del alumnado (monitorización del progreso/práctica validada científicamente/ toma de decisiones basada en datos), han mostrado resultados eficaces para reducir el impacto de las dificultades en la lectura y son un ejemplo de cómo llevar prácticas eficaces a las aulas (Jiménez, 2019).

Referencias

Berninger, V. W., & Amtmann, D. (2003). Preventing written expression disabilities through early and continuing assessment and intervention for handwriting and/or spelling problems: Research into practice.

Galuschka, K., Ise, E., Krick, K., & Schulte-Körne, G. (2014). Effectiveness of treatment approaches for children and adolescents with reading disabilities: a meta-analysis of randomized controlled trials. PloS one, 9(2), e89900.

Galuschka, K., & Schulte-Körne, G. (2016). The diagnosis and treatment of reading and/or spelling disorders in children and adolescents. Deutsches Ärzteblatt International, 113(16), 279.

Greenleaf, R. K. (2005). Brain based Teaching: Making Connections for Long-Term Memory & Recall. Greenleaf Papanek.

Jiménez, J. E. (2019). Modelo de respuesta a la intervención. Comercial Grupo ANAYA, SA.

Nelson, J., Benner, G. J. & Gonzalez, J. (2003). Learner characteristics that influence the treatment effectiveness of early literacy interventions: A meta‐analytic review. Learning Disabilities Research & Practice, 18(4), 255-267.

Snowling, M. J., & Hulme, C. (2011). Evidence‐based interventions for reading and language difficulties: Creating a virtuous circle. British Journal of Educational Psychology, 81(1), 1-23.

Tomlinson, C. A. (2000). Differentiation of instruction in the elementary grades. Champaign: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education, University of Illinois.

Wendling, B. J., & Mather, N. (2008). Essentials of evidence-based academic interventions (Vol. 57). John Wiley & Sons.

Comentarios

  1. Excelente articulo. Como maestra de AL recien titulada me preocupa mucho carecer de la formacion necesaria para realizar una intervención satisfactoria ante un caso de dislexia. ¿Me podrias recomendar literatura para mejorar mi formacion en este area?Gracias de antemano

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    1. Hola Carol. Si me lo permites, te recomiendo este para empezar. Un saludo. https://www.edicionespiramide.es/libro.php?id=5532636

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  2. Ante que todo buen articulo me llama mucho la atención el desarrollo cognitivo y motriz de los niños y quería empezar a hacer esta fp en educación infantil pero me preocupa no poder tener la salida laboral que quiero.  

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  3. Todavía no puedo creer que no sé por dónde empezar, mi nombre es Juan, tengo 36 años, me diagnosticaron herpes genital, perdí toda esperanza en la vida, pero como cualquier otra, todavía busqué una cura incluso en Internet y ahí es donde conocí al Dr. Ogala. No podía creerlo al principio, pero también mi conmoción después de la administración de sus medicamentos a base de hierbas. Estoy tan feliz de decir que ahora estoy curado. Necesito compartir esto. experiencia milagrosa, así que les digo a todos los demás con enfermedades de herpes genital, por favor, para una vida mejor y un mejor medio ambiente, comuníquese con el Dr. Ogala por correo electrónico: ogalasolutiontemple@gmail.com, también puede llamar o WhatsApp +2348052394128

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  4. Julián, ¿podrías recomendarme algún artículo que hable sobre métodos de aprendizaje de la lectoescritura y su idoneidad para diferentes perfiles de alumnado? Muchas gracias

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